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La tentación es fuerte
de no tomar en cuenta ni la edad, ni el sexo, para la práctica de la
musculación, con el pretexto de saber proporciónar
las cargas muy exactamente, los periodos de descanso, las sesiones etc ...
De hecho es todo
la contrario, es necesario
adaptar los ejercicios de músculación según sus capacidades físicas y su situación personal (sexo, edad, capacidades, antecedentes).
El niño no puede ser considerado como adulto en miniatura; la mujer no tiene las mismas aspiraciones que el hombre,
las diferencias anatómicas son obvias.
Muy a menudo ciertas mujeres adoptan una actitud negativa con respecto a la
musculación por miedo de asemejarse a
un hombre. Esta reacción negativa tiende afortunadamente
a disminuir bajo efecto de la moda, los informativos, las mujeres excepcionales
deportistas.
Debe ser especificado que un hombre
o una mujer que tiene una buena musculatura
ha pasado muchas horas, muchos meses y años
de esfuerzos asiduos. Por lo tanto para tener buenos musculos se necesita muchos esfuerzos a largo plazo.
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